Revista Comarcal

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25 años de la Revista Comarcal Montaña de Riaño

Hay noches que cambian el rumbo de las cosas. Noches de nieve y de torvas, de frío y heladas, de charletas largas y sueños compartidos en una cantina. Y en una de esas noches se parió la Revista Comarcal Montaña de Riaño. Allí estaban, entre otros, Miguel Valladares, Larry y Josemi y algún otro compañero de tertulia, asistiendo ilusionados al alumbramiento de esta revista. Lo que empezó como un impulso, como una idea casi imposible, se ha convertido, número a número, en un proyecto que hoy forma parte de la memoria viva de la comarca.

–Las primeras 150.000 pesetas las pongo yo, –dijo Miguel, alma del proyecto, en un arranque de valentía y optimismo desmesurado.

Desde aquel primer ejemplar hemos intentado contar la vida de esta montaña con cercanía y cariño. Puntuales a nuestra cita, salvo aquel 2020 en que la pandemia dejó el número 72 en el almacén, hemos ido reuniendo historias, voces y paisajes que merecían quedar escritos. Sin darnos cuenta, la revista ha crecido hasta convertirse en un pequeño archivo histórico y sentimental del primer cuarto del siglo XXI. Porque entre un imposible y un impasible, solo hay una letra de diferencia. Y hoy la revista Comarcal permanece impasible viendo pasar el tiempo y contando la historia de la comarca.

Quienes seguimos al frente, somos un grupo de trovadores, ya entrados en años, algo soñadores y bohemios, pero tercamente comprometidos y enamorados de nuestra tierra. En los últimos números se han sumado talentosas plumas femeninas que han enriquecido la calidad literaria de la revista e iluminado el horizonte: Laly, Gelines y Marta, y ahora, en este número 90, damos la bienvenida a Marina y a Alicia, que llegan con savia nueva y ganas de aportar. Porque somos muy conscientes de que ningún proyecto serio tiene futuro sin la participación de la mujer.

Pero no podemos celebrar este aniversario sin denunciar la realidad que golpea nuestras puertas. No aprendimos nada con las caóticas y nefastas consecuencias que dejó el pantano. Mientras se proyectan paraísos para el visitante, nuestra población envejece y nuestros pueblos se vacían. La despoblación y la falta de servicios básicos no son cifras en un informe; son el día a día de nuestra comarca. Es doloroso ver cómo la Administración da la espalda a la Montaña de Riaño porque, en el frío cálculo electoral, aquí no hay votos suficientes que llevar a las urnas.

En este 25 aniversario, los agradecimientos son obligatorios. Lo primero, a vosotros, queridos lectores. Sin vuestra fidelidad, sin vuestro apoyo y paciencia, esta revista no sería nada. Sois quienes la habéis hecho grande, quienes la habéis convertido en un punto de encuentro y en un espejo de la comarca que habitamos. Un referente que ya no tiene vuelta de hoja. Y todo gracias a vosotros.

Nuestro reconocimiento también para los distribuidores: librerías, kioscos, bares, restaurantes, panaderías y comercios que colocan cada número en sus mostradores y lo acercan a las manos de quienes lo esperan. Y, por supuesto, a los empresarios de la Montaña de Riaño que, con su publicidad, sostienen este proyecto. Sin su apoyo, seguir adelante sería imposible.

Veinticinco años después de aquella noche de torvas, seguimos creyendo en lo mismo: que la Montaña de Riaño merece ser contada por quienes la viven y la sienten.

Gracias por acompañarnos en este viaje maravilloso.